Levítico 27:1-4, “Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno hiciere especial voto a Jehová, según la estimación de las personas que se hayan de redimir, lo estimarás así: En cuanto al varón de veinte años hasta sesenta, lo estimarás en cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. Y si fuere mujer, la estimarás en treinta siclos.”
En el principio de este capítulo la Palabra de Dios nos enseña acerca de una persona que entrega su “valor” a Dios; hace un voto o una promesa de entregarse a Dios. Ahora, ¿cuánto vale una persona? ¿Dependerá de cuánto dinero tiene en el banco? ¿Dependerá de cuánto terreno tiene, o cuánto ganado, o la cantidad de casas? Muchos en el día de hoy piensan de esta manera.
En este pasaje de Levítico 27, el valor de uno depende de su edad. En el Nuevo Testamento vemos que somos valiosos para Dios el Padre, pues El nos quiso y nos amó tanto que dio a Su Hijo Jesús quien se entregó en la cruz por nosotros. Gálatas 3:28, “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Y el testimonio de Pedro en 1 Pedro 1:18-19, “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”.
Eres valioso para Dios; tu vida le costó cada gota de la sangre de Su Hijo Jesús!
